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Villancicos pícaros de Jerez

Partitura navideña.

Ahora que la zambomba jerezana está en pleno auge, propiciado especialmente desde que en el 2015 fue reconocida como Bien de Interés Cultural, cabe reparar en los villancicos, esas canciones que no nos cansamos de repetir una y otra vez al son de la zambomba, la guitarra, las panderetas y las palmas.

En Jerez se escuchan los villancicos tradicionales clásicos al son de la rumba y las bulerías, los de tono serio y dramático de lento fluir, y por último, los jolgoriosos y picarones que provocan las risas en sus vaivenes o en sus ingeniosos finales.

¿Letras pícaras en Navidad?

La edad media.

Desde que era pequeña y comencé a celebrar las navidades con uso de razón, siempre me llamó la atención el contraste entre los villancicos que alegremente anuncian el nacimiento de Jesús y hablan del pesebre, de María y José, de la mula y el buey, de los peces en el río, de las campanas de Belén, del tamborilero y su humilde tambor… Y esos con letras que cuentan sucesos jocosos conocidos por todos los lugareños de los pueblos…

Y es que no es de extrañar dado el origen pagano de la navidad que las letras de estos villancicos comenzasen a sonar en la edad media (algunos historiadores jerezanos apuntan que aproximadamente una cuarentena de ellos datan de los siglos XIII-XIV)

Los juglares en su numerosas idas y venidas se encargarían de propagar estas fábulas satíricas o historias cantadas, historias divertidas, tórridas o cargadas de fuertes críticas al clero, sin ningún tipo de censura, usando libre y deliberadamente esas palabras, hoy malsonantes, que antaño conformaban con más naturalidad nuestra habitual manera de hablar.

Vamos con algunos ejemplos…

Va de curas…

Estando un curita:

Estando un curita malito en la cama, a la medianoche llama a la criada.

-Qué quieres curita que tanto me llamas.

-Quiero chocolate y no tengo agua.

-El pozo es “mu jondo” la soga no alcanza.

-Toma este pedazo añádele una cuarta.

Estando en el pozo le picó una araña. Le picó con gusto, le picó con ganas. Y a los siete meses la barriga hinchada. Y a los nueve meses parió la criada. Y parió un curita con capa y sotana.

Y el cura le dice:

-le pondremos un ama.

Y ella le contesta:

-no me da la gana. Que tengo dos tetas como dos tinajas.

Y al año siguiente también parió el ama. Y parió un curita con capa y sotana.

El cura no va a la iglesia:

El cura no va a la iglesia dice la niña ¿por qué? porque no tiene zapatos zapatos yo le daré.

Los zapatos gurripatos con su hebilla y su tacón.

Ora por nobis, Kirie leison, Santa María Madre de Dios.

El cura no va a la iglesia dice la niña ¿por qué? porque no tiene sotana sotana yo le daré.

La sotana larga y llana, los zapatos gurripatos con su hebilla y su tacón.

Ora por nobis, Kirie leison, Santa María Madre de Dios.

El cura no va a la iglesia dice la niña ¿por qué? porque no tiene camisa camisa yo le daré.

La camisa larga y lisa la sotana larga y llana, los zapatos gurripatos con su hebilla y su tacón

Ora por nobis, Kirie leison, Santa María Madre de Dios.

El cura no va a la iglesia dice la niña ¿por qué? porque no tiene bonete bonete yo le daré.

El bonete saca y mete, la camisa larga y lisa, la sotana larga y llana, los zapatos gurripatos con su hebilla y su tacón

Ora por nobis, Kirie leison, Santa María Madre de Dios.

Los males de la Micaela

Estando la Micaela sentadita en su balcón le ha dado una fatiga y llamaron al doctor.

Que dale, que toma que azúcar y canela que no hay quién le dé con el mal a la Micaela.

Le puso el doctor la mano en la frente y dijo Micaela: ay doctor que estoy caliente.

Que dale, que toma que azúcar y canela que no hay quién le dé con el mal a la Micaela.

Le puso el doctor la mano en la boca y dijo Micaela: ay doctor que me vuelvo loca.

Que dale, que toma que azúcar y canela que no hay quién le dé con el mal a la Micaela.

Le puso el doctor la mano en el pecho y dijo Micaela: por ahí se va derecho

Que dale, que toma que azúcar y canela que no hay quién le dé con el mal a la Micaela.

Le puso el doctor la mano en el ombligo y dijo Micaela: por ahí me voy contigo

Que dale, que toma que azúcar y canela que no hay quién le dé con el mal a la Micaela.

Le puso el doctor la mano en la rodilla y dijo Micaela: ay doctor que me hace cosquillas

Que dale, que toma que azúcar y canela que no hay quién le dé con el mal a la Micaela.

Le puso el doctor la mano en la ingle y dijo Micaela: por ahí corre la pringue.

Que dale, que toma que azúcar y canela que no hay quién le dé con el mal a la Micaela.

Le puso el doctor la mano en el chichi y dijo micaela: ahí, ahí, ahí.

La Calle San Francisco…

Calle de San Francisco qué larga y serena, tiene cuatro farolas y bien merecías y bien merecías

los cañones, los cañones de la artillería, y enfrente un castillo donde hombres,

donde hombres, mujeres y niños debían de estar. ¡Calla lengua, calla lengua y no hables más!

Muchas con el achaque de tomar el fresco, se asoman a la ventana y con gran contento.

Su madre las llama: Mariquilla, Mariquilla cierra la ventana.

-Ya voy mamá, que estoy viendo, que estoy viendo la gente pasar.

Y era porque estaba con el novio, con el novio pelando la pava.

Estando yo en mi puerta y con otras dos pasó un marinerito y me preguntó dónde está la plaza.

Yo le dije, yo le dije con mucha cachaza: Vuelva usté la esquina, calle de Medina, Calle Doña Blanca, derechito, derechito sale usté a la plaza donde venden pan y también molletes. Cuidaíto, cuidaíto con aquella gente que roban pañuelos y la bolsa y la bolsa que lleva el dinero.

El marinerito ramiré…

Estando un marinerito ramiré (bis), en su divina fragata ramiré pom pom porompompom en su divina fragata.

Al tiempo de echar la vela ramiré (bis), el marinero fue al agua ramiré pom pom porompompom

el marinero fue al agua.

Se le presenta el demonio ramiré (bis), diciéndole estas palabras ramiré pom pom porompompom

diciéndole estas palabras.

¿Qué me das marinerito? ramiré (bis), si te saco de estas aguas ramiré pom pom porompompom

si te saco de estas aguas.

Por allí viene mi barco ramiré (bis), cargado de oro y plata ramiré pom pom porompompom

cargado de oro y plata.

Yo no quiero tus riquezas ramiré (bis), yo lo que quiero es tu alma ramiré pom pom porompompom

yo lo que quiero es tu alma.

Mi alma no te la doy ramiré (bis), que se la tengo prestada ramiré pom pom porompompom

que se la tengo prestada.

Mi alma es para mi Dios ramiré (bis), y María inmaculada ramiré pom pom porompompom

y María Inmaculada.

Y aquí se acaba la historia ramiré (bis), y el marinero fue al agua ramiré pom pom porompompom

y el marinero fue al agua.

Como puedes observar, gran contraste de temas, ¿verdad? ¿Conoces algún villancico fuera de lo «normal»? Comparte en los comentarios.

Carolina

Un comentario en «Villancicos pícaros de Jerez»

  1. Hola!! Me ha encantado la entrada! Podrías decirnos algunos autores o historiadores jerezanos que hayan habladod el tema??? Mil gracias 😌

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