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Se armó el belén

El belén de Navidad

Seguimos desgranando elementos navideños y ahora le toca el turno al pesebre, a ese portal de Belén que suele acompañar al árbol de navidad en nuestros hogares.

Y como bien apunta el título de esta entrada en alusión a aquella desternillante comedia española protagonizada por el gran Paco Martínez Soria, cierto es que el paso de los años y la creatividad humana ha hecho que hoy en día se haya pasado de poner el simple nacimiento ocupado por el Niño Jesús, la Virgen María y San José, a armar un extenso belén incluyendo figuritas de toda índole y hasta obras de ingeniería que cubre los acontecimientos de la ciudad de Belén por completo, incluso ilustrando por secciones la odisea que pasaron María y José hasta que nació el Niño, hasta la adoración de los Reyes, aunque algunos van más allá en el tiempo hasta la huida a Egipto…

Pero volvamos a los orígenes para saber de dónde viene esta tradición navideña.

Nació en un pesebre…

El pesebre

La palabra pesebre deriva de la latina “praesepium”, expresión usada hacia el 350 de nuestra era por San Jerónimo en su traducción bíblica (la Vulgata)

A su vez, “praesepium” deriva de “prae-sepas”, la cual parece estar relacionada con la griega “phate”, que describe la concavidad donde se deposita el alimento del ganado.

Primeras manifestaciones

la Virgen María con el Niño, Capella Greca de las catacumbas de Santa Priscila, Roma.

Parece ser que los primeros testimonios de la Natividad datan del siglo II en las catacumbas de Santa Priscila en Roma, donde se haya la representación más antigua de la Virgen María con el Niño.

De los siglos IV y V podemos destacar la proliferación de este tipo de imágenes esculpidas en los sarcófagos, siendo de especial mención la construcción similar a la gruta de Belén mandada a levantar por el Papa Sixto III tras reconvertir la iglesia paleocristiana primitiva del siglo IV (la Basílica Liberiana) en un templo dedicado a la Virgen. Este ejemplo data del 432 y se encuentra en el oratorio de Santa María la Mayor de Roma.

Más adelante, en la Edad Media, los motivos navideños comienzan a esculpirse en capiteles y portadas de claustros, monasterios, abadías y templos, para educar y enseñar al pueblo sobre Historia Sagrada.

Especial devoción al Nacimiento expresaron la Orden de los Templarios, quienes incentivaron y promulgaron el culto a Jesús y al Santo Sepulcro.

El Belenismo

El belén de Greccio, 1295-1299. Giotto. Basílica Mayor de Asís. Italia.

Si tuviésemos que poner una fecha y nombre a esta tradición, esta sería el 25 de diciembre de 1223, y éste, Pietro Bernardone conocido como San Francesco d’Assisi, (San Francisco de Asís)

San Francisco tuvo una revelación fomentada por su paso por Tierra Santa y más tarde por Roma, donde se maravilló con los mosaicos del Nacimiento de Jesús de Santa María la Mayor (justo al lado del lugar donde, por cierto, cuenta la tradición, encontrarse astillas del pesebre original)

15 días antes de la mencionada fecha, nuestro protagonista contactó con un ciudadano también de Greccio llamado Giovanni para que lo ayudase a materializar su visión: “Deseo celebrar la memoria del Niño que nació en Belén y quiero contemplar de alguna manera con mis ojos lo que sufrió en su invalidez de Niño, cómo fue reclinado en el pesebre y cómo fue colocado sobre heno entre el buey y el asno.” Giovanni se puso manos a la obra, trabajando en la idea en el lugar donde el fraile le había señalado.

El día acordado llegaron a Greccio frailes y monjas de diversos lugares y órdenes junto a los lugareños, portando flores y antorchas para iluminar aquella divina noche, descubriendo con gran fascinación la escena del hermoso “presepre”, momento tras el cual se celebró una misa ante él, para enfatizar el vínculo entre la encarnación de Dios padre en Jesús y la Sagrada Eucaristía.

Pero, ¿en qué consistía el belén? Pues parece ser que nacimiento carecía de figuras salvo la del Niño Jesús, estaba cubierto de heno y también estaban presentes el buey y un asno.

La inmediata expansión

Figuras del Belén de San Giovanni Carbonara, Nápoles

La toma de cuerpo de la celestial visión de San Francisco de Asís causó tal impacto que dicha idea se trasladó a las “duomos” italianas primero, para más tarde trasladarse a las iglesias europeas. Un buen ejemplo lo encontramos en la Duomo di Volterra, tallado por el escultor Andrea della Robbia.

De la iglesia de San Giovanni Carbonara, Nápoles, se conserva el nacimiento seguramente más antiguo, formado por figuritas de madera datadas en el XIV (hoy localizadas en el Museo di San Martino)

Ya en el siglo XVI parece ser que inició la tradición de poner montar el belén sólo en época navideña, como así se documenta en la iglesia de los Jesuitas de Praga, hacia 1562.

Y por último podemos localizar en el mismo siglo el primer belén familiar del que se tiene constancia, propiedad de la Duquesa de Amalfi en 1567, que constaba de 107 figuras, una mezcla de personajes evangélicos y otros anónimos.

El barroco, el impulso definitivo.

María, José y el Niño. Giuseppe Sanmartino.

Es de lógica aplastante que el estilo decorativo por excelencia impulsara irremediablemente la propagación de la natividad.

En el siglo XVIII numerosos artistas de la talla de Damián Campeny, Giuseppe Sanmartino, Francisco Salzillo o Bernardo Legarda dejaron su particular impronta en el arte del belenismo.

El belenismo en España

Belén Napolitano. Palacio Real. Madrid

En nuestro país, fue el rey Carlos III el que se encargó de dar el empujoncito final a la tradición, llegando a poner a disposición una gran sala del Palacio Real madrileño para organizar un belén de tal manera que pudiese ser visitado por todos.

Pero si en Italia proliferaban los pesebres en el siglo XVI, en España no nos quedamos atrás, ya que el belén más antiguo español data de 1536, y se localiza en las Islas Baleares, concretamente en la iglesia de la Anunciación de Palma de Mallorca (popularmente la Sang)

La leyenda del primer belén español

Belen de la Sang. Palma de Mallorca. España

Sí, ¡el primer belén de la península ibérica tiene leyenda!

Érase una vez… de la bella Italia partió un navío el cual llevaba a bordo figuras escultóricas de los siete misterios marianos. El barco capitaneado por Domingo Gangonne, en cierto momento durante la travesía, se vio envuelto en una tremenda tempestad que bien estuvo a punto de hundirlo. El capitán, como buen líder marinero, lanzó la promesa de entregar uno de los siete misterios marianos que trasportaban a bordo a cambio de la salvación como exvoto milagroso.

La promesa surtió efecto y la Divinidad tuvo a bien librarles de la muerte, siendo iluminados por una luz, la de la lámpara de Nuestra Señora de las Nieves, que permanecía eternamente encendida y provenía del convento de Nuestra Señora de los ángeles o de Jesús, en la Isla de Palma, casa que acogería más tarde al fray mallorquín evangelizador de California, Fray Junípero Serra.

Los monjes, durante sus plegarias y meditaciones matutinas se percataron del maltrecho navío que se aproximaba hacia ellos, e inmediatamente fueron a socorrer a sus tripulantes.

Puestos a salvo, Domingo Gangonne cumplió con lo prometido y acordó con un prior que eligiese uno de los misterios marianos, siendo el elegido el del Nacimiento.

Curiosamente el capitán no estuvo entusiasmado con la elección, sino más bien todo lo contrario y negándose, le dio al prior como ultimátum, que eligiese algún otro o ninguno. Tras una discusión que no llevaba a ningún puerto, Gangonne se decantó por zarpar tan pronto el mar quedase en calma, pero cuando se dispuso a salir, no pudo mover la nave de ninguna manera. Sin duda, desde arriba se le estaba castigando por no cumplir su promesa y entregar de buena gana el misterio del Nacimiento al prior, por lo que no tuvo más remedio que ceder y dejar en el convento tan preciada obra de arte.

Aquel suceso sobrenatural fue el encargado de la gran devoción de la que goza el Belén de Jesús de Palma, extraordinarias figuras góticas atribuidas al taller de Alamanno, reconocidos autores de los más añejos belenes napolitanos del último tercio del XV.

Bueno y ahora te toca a ti compartir, ¿cómo es tu nacimiento? ¿eres de los que van mas al detalle o de los que ponen el belén sin que le falte un perejil? Me encantará leer tus comentarios.

Carolina

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