Concebida sin pecado original

Casa señorial. Plaza Basurto. Jerez de la Frontera.

Entre callejuelas del barrio de San Mateo…

En el injustamente olvidado y abandonado barrio de San Mateo, andando por sus estrechas y bailarinas calles que nos recuerdan el pasado árabe, se encuentra esta plaza, en un lugar donde antaño abundaba la riqueza gracias a las personas lo habitaron.

Gran prueba de ello son sus casas señoriales de hermosas fachadas, con grandiosas puertas enmarcadas por clásicas pilastras y balcones amplios con hermosos labores de forja. Muchas de ellas aún guardan los escudos de las familias que las habitaban.

Diego Pérez de Basurto…

La familia Basurto, originaria de Vizcaya, llegó a ser una importante familia de alcaides en la vecina Medina Sidonia, y de ahí es de donde, en 1501, llegó el noble caballero que da nombre a esta plaza, Diego Pérez de Basurto.

Don Diego resultó ser fiel ejecutor en la ciudad, es decir, un funcionario permanente del cabildo, encargado de los abastos de la ciudad, encargándose de fijar los precios y controlar las pesas, medidas y monedas usadas por los comerciantes. Además, se responsabilizaba del aseo y ornato de la ciudad.

La casa señorial…

Esta casa que os muestro en la foto, se encuentra concretamente a la izquierda de la plaza. Es la más antigua de las edificaciones, deducible por su sencillez y la invocación mariana del friso en el que se lee: «Concebida sin pecado original.»

Probablemente se trate de una casa del siglo XV, por las similitudes que guarda con algunas de las casas que encontramos en los alrededores.

El blasón que consiste en una banda negra en oro con orla de castillos dorados en rojo, es el perteneciente a la familia Basurto.

Otro ejemplo…

Este es otro de los ejemplos del patrimonio que nos rodea y al que no estamos atentos… Cuando salimos a la calle, estamos acostumbrados a fijarnos siempre en lo mismo, al igual que cuando vamos de vacaciones vamos a ver lo más visitado…

Os animo a que cuando salgáis a la calle a hacer compras, a pasear, a sacar al perro, a comprar el pan… que alcéis la vista y os recreéis en aquello que está frente a vuestros ojos, y que en vez de pasear y frecuentar siempre los mismos lugares, calles y barrios, os atreváis a cambiar de rumbo… Es interesante, siempre se encuentran cosas nuevas.

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