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La Bella Escondida

La Bella Escondida, desde Torre Tavira (Cádiz)

Cádiz, ciudad de leyendas…

Decir que la tacita de plata está repleta de toda clase de curiosidades y leyendas no es algo que sorprenda hoy en día a nadie.

De entre todas ellas, haciendo acopio de las fechas en las que estamos, se me apetece escribir hoy sobre esta magnífica y extraordinaria torre gaditana conocida como La Bella Escondida, torre singular no sólo por su tipología, sino además por la leyenda que la envuelve y el hecho de que es la única no visible a pie de calle… ya te pica la curiosidad, ¿verdad?

El edificio

Su pista se encuentra en el número 13 de la Calle José del Toro, en una casa palacio de las muchas que engalanan la ciudad. La construcción data de 1730, en estilo barroco, estilo predominante por aquél entonces. Será más tarde, sobre 1860, cuando la casa sufre una transformación al estilo isabelino, para adecuarse al estilo imperante del momento.

Los afortunados en traspasar su casapuerta, (te animo a que te asomes a ella) cuentan que su interior posee un hermoso patio con suelo en damero, con florones con corales, escalera doble presidida por una bella estatua marmórea de la diosa Venus y balcones interiores.

Como curiosidad, los registros situaban en el rellano, una consola con angelote con dos copas, todo de mármol. Esta consola al parecer, fue adquirida por la mismísima Duquesa de Alba cuando la casa estaba en ruinas y los nuevos propietarios acometieron la reforma.

La Torre

Este elemento es uno de los más característicos de la arquitectura gaditana. Su uso se hizo indispensable durante los siglos XVII y XVIII debido a la intensa actividad comercial marítima de la que la ciudad fue protagonista.

Tal importancia queda reflejada en la espléndida maqueta de la ciudad realizada en 1777 por mandato de Carlos III, visitable hoy en el Museo de las Cortes. En ella se refleja una totalidad de 160 torres miradores, de las cuales, en la actualidad quedarán unas 126.

Desde las torres, los vigilantes estaban atentos al mar para poder atestiguar la llegada de los barcos comerciantes con las indias, siendo de especial importancia el período de 1717 a 1765 cuando Cádiz pasó a tener el monopolio del comercio con América.

Si paseamos por la ciudad, nos daremos cuenta de que principalmente las torres responden a cuatro modelos: garita, terraza, sillón y mixta, con excepción de la que nos ocupa, que para nada se asimila a estas.

La decoración principal de la Bella Escondida es de tradición musulmana, con motivos geométricos en almagra (polvo de ladrillo) de ahí su color rojizo. Aunque la base de la torre es cuadrada, hacia arriba toma forma octogonal, siendo las esquinas de la base suavizadas por pequeños pilares adosados. La parte octogonal luce adornada con vidrieras en las esquinas, y a partir de la segunda planta, se observan pináculos de cerámica de color verde y dorado, entre dos columnas. Esta parte más alta también conserva los balcones.

La leyenda

Se cuenta, se dice, se rumorea… que la bella hija de la familia propietaria de la finca ingresó voluntariamente en un convento de clausura situado en la calle Feduchy. Tanto era el amor del padre a su hija, que para poder verla y que ella se sintiese arropada por sus seres queridos, mandó a construir la más hermosa y bella torre. De esta manera el padre encontró consuelo, al poder observar a diario desde la torre a su hija cuando salía al patio del convento.

Quizás no sea una historia aterradora de esas que a muchos gusta escuchar, por eso animo al lector a pasear por las calles gaditanas e imbuirse en ese Cádiz Oculto del que muchos hablan e incluso escriben libros…

Felices fiestas de Todos los Santos (o Halloween si lo deseas…)

Carolina

Un comentario en «La Bella Escondida»

  1. me ha encantado conocer la historia de la casa la Bella escondida, es lo que más me gusta de Feisbu, lo que conozco y aprendo. Desde Sevilla buenas noches, aunque también, estamos vinculados a esa linda tierra, parte de mi Andalucía,soy un poco Roteña, hace ya muchos años que pasamos mi familia y yo los veranos en Rota, donde tenemos vivienda. El problema es que somos mayores y a mi marido le gusta poco moverse. A ver si lo consigo este verano Dios mediante.

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